Todavía no he visto a ningún político declarando su fracaso ante los medios de comunicación. La primera ha sigo Ángela Merkel, la canciller alemana, lo que la hace atrevida y a la vez sincera con su población y consigo misma.
Lo que nos han vendido durante años los políticos del mundo entero ha resultado ser un fracaso absoluto en materia de inmigración, por eso contemplamos el viraje en este tipo de políticas, lo que teníamos albergado obligatoriamente en el hipotálamo ahora cambia de rumbo, sin que ningún político salvo la Merkel, se haya dignado a dar una explicación sincera y realmente motivada.
No es que estorben las personas que han venido de otros países a trabajar, es que han sido pasto de las luchas políticas por el poder en toda Europa, han sido la moneda de cambio de esa clase política tan degradada que padecemos, quienes más que nunca piensan en obtener y una vez hecho, mantenerse a costa de cualquier precio en el poder, aunque destruyan el Estado del bienestar conseguido.
Como ejemplo pondré el mismo supuesto que cuento entre mis amistades. Imaginemos que un país es una casa, que tiene unos habitantes habituales, y esa casa tiene un salón-comedor, un baño, una cocina y tres dormitorios. Imaginemos que viven siete personas, pero además, imaginemos que a esa misma casa, ofreciendo hospitalidad y solidaridad, llegan a vivir otras tres personas más y un bebé. Siempre se dice aquello que donde comen dos, comen tres, ¿verdad?, pero, en este caso, estamos hablando de 10 personas y un bebé viviendo en una casa de tres dormitorios, un baño, una cocina y un salón-comedor. Resulta que al principio todo son atenciones, todo son entendimientos y tolerancia, a medida que va pasando el tiempo, el bebé llora por las noches y molesta a los demás, el sofá se queda pequeño y la cocina también. El baño siempre está ocupado y a la hora de dormir todo son inconvenientes y todo porque esa casa no se ha ampliado y no se ha adaptado a la convivencia de tres personas más y un bebé.
Si aplicamos este mismo supuesto a un país, tendremos que los servicios sanitarios se colapsan porque no existen suficientes médicos ni hospitales, también se colapsa el transporte público, las guarderías, el ritmo en los colegios no avanzan debido a que existen niños que necesitan aprender el idioma para seguir el ritmo de los demás, y así, innumerables inconvenientes que surgen debido a que nuestras políticas de inmigración solamente se han centrado en regular y legalizar la estancia de las personas inmigrantes, sin tener en cuenta el resto de políticas de servicio al ciudadano.
Y lo peor es que ahora es tarde.
3 opiniones:
Así es. Lo peor es que es tarde ¿Y qué hacemos con esos inmigrantes?. Tuvimos la oportunidad de reformar la casa y adaptarla a las nuevas necesidades, pero despilfarramos todo el dinero que tuvimos y ahora los huéspedes comienzan a ser "incómodos".
Ésto viene de muuuy atrás. Saludos Antero.
...lo malo es que también se decía lo mismo de los que emigraron de los pueblos a las ciudades.
No aprendemos.
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